Abstract Possible

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La necesidad ha empujado a artistas, productores culturales y otros hacia iniciativas autogestivas con la finalidad de crear alternativas a la cultura y sistemas dominantes.

Autogestión
 

Primera parte
 

Ya que somos trabajadores del campo cultural queremos ofrecer la siguiente contribución al debate creado en torno al impacto de las políticas neoliberales en las relaciones institucionales:
 

• Las instituciones culturales y educativas, tal y como se presentan hoy en día, no son más que órganos administrativos y jurídicos del sistema dominante. Como ocurre con todas las instituciones, éstas viven dentro y a través de nosotros; participamos de sus estructuras y programas, interiorizamos sus valores, transmitimos sus ideologías y actuamos a la vez como sus espectadores/ público/cuerpo social.

• Vemos que estas instituciones pueden presentarse como cuerpos socialmente aceptados, de alguna forma son representativas de la sociedad en la que vivimos, pero no dejan de ser reliquias disfuncionales de un proyecto burgués. Hubo una época en que se les encomendó la función de promover la democracia y eso ayudó a que naciera el mito que las instituciones se basan en un intercambio entre ciudadanos libres, iguales y comprometidos. No sólo no han cumplido esta misión, sino que dentro del contexto del neoliberalismo, las instituciones se han vuelto mucho más oscuras, exclusivas y poco fiables.

•El estado y sus cuerpos institucionales comparten en estos momentos objetivos e intenciones que están tan completamente entrelazadas con las agendas neoliberales y empresariales que unas y otras se han vuelto indivisibles. La intensificación y la expansión de la ideología del libre mercado que inunda todos los aspectos de nuestras vidas han ido acompañadas del desmantelamiento sistemático de todas las formas de organización social e imaginación que se perciben como antitéticas a las demandas del capitalismo.

• Como parte de este proceso, es evidente que muchas instituciones y sus recién instaladas élites directivas están buscando rutas de salida para escapar de su inevitable extinción y que, en esta coyuntura, en este momento de crisis, empiezan a estudiar “estructuras alternativas” y recurren a lo que queda de la izquierda para modelar sus posibilidades, justificar su papel dentro de la sociedad y reanimar sus relaciones agotadas, cosa que, por supuesto, detestamos.

 
En su lucha por la supervivencia, las instituciones educativas y culturales han demostrado la facilidad con que pueden traicionar sus valores y adoptar otros nuevos; por ello, nuestro trabajo reside en exigir que se adhieran a los principios sociales y fundacionales que han descartado y con esto nos referimos a transparencia, responsabilidad, igualdad y participación abierta.

 

• Por transparencia nos referimos a que se abran las funciones administrativas, financieras y de decisión al escrutinio público. Por responsabilidad pedimos que todas estas funciones y procesos se presenten de forma clara, se supervisen y que los “participantes” puedan medirlas e impugnarlas en cualquier momento. Igualdad y participación abierta significan eso mismo: que hombres y mujeres de todas las nacionalidades, razas, colores y posiciones sociales puedan participar de estos procesos en cualquier momento.

• Las instituciones, tal como se presentan hoy en día, encerradas en un espacio confuso entre lo público y lo privado, obedeciendo a las demandas de la moda neoliberal con sus nuevas estructuras directivas, no se encuentran en posición de negociar los principios de transparencia, responsabilidad e igualdad, y mucho menos tienen la capacidad de ponerlos en práctica. Nos damos cuenta de que responder a estas demandas puede ayudar a extender, o incluso garantizar la supervivencia de estas instituciones, pero por fortuna, sus prácticas profundamente arraigadas les impiden siquiera considerar seriamente la idea.

• En nuestra calidad de trabajadores con un compromiso político con las formas de autogestión, pensamos que cualquier contribución crítica a los programas institucionales reforzará aún más las relaciones que mantienen en funcionamiento estas estructuras obsoletas. Tenemos plena conciencia de que nuestras críticas, alternativas y formas de organización no sólo se incluyen en las estructuras institucionales, sino que cada vez más se utilizan para legitimar su existencia.

• La relación entre las empresas, el estado y sus instituciones es ya tan insoportable que no vemos espacio posible para la negociación; no vamos a ofrecer ninguna contribución, crítica ni posibilidad de reforma; no vamos a ofrecer ninguna salida. Decidimos definirnos en relación con las formas sociales en las que participamos y no en los grises programas institucionales que se despliegan ante nosotros; nuestra desregulación se define por las relaciones sociales y no las de mercado. No necesitamos tomar la Bastilla, puesto que muchas instituciones ya se están derritiendo al calor del capitalismo global. No vamos a ofrecer alternativa alguna, así que ¡déjennos en libertad!

 
La única cuestión que permanece abierta es cómo deshacernos de esta carcasa y su putrefacto olor:

 

• No nos interesan lo que ellos consideran sus bienes: sus empleados, edificios, archivos, programas, tiendas, clubes, bares, instalaciones y espacios, de todas formas van a terminar en una casa de empeño…

• Lo único que necesitamos es su dinero para ayudar a pagarnos un billete que nos saque del capitalismo y dejar en claro que tenemos la intención de supervisar y mediar nuestro propio capital social, conocimiento y redes.

• Como primer paso proponemos la redistribución inmediata de todos sus fondos entre todos los cuerpos autogestionados que tengan un compromiso claro con los derechos de los trabajadores y los inmigrantes, con la lucha social (contra el racismo, el sexismo y la homofobia) y con la representación.

 
No existe alternativa, ¡el futuro está en la autogestión!

 

• A principios de los años setenta los analistas empresariales formularon una estrategia diseñada para reducir la incertidumbre llamada “No hay alternativa” (TINA, por sus siglas en inglés). Por irónico que parezca, estamos de acuerdo con ellos, pero esta vez somos los diseñadores del contexto y los encargados de ejecutar nuestro propio futuro, aunque seamos, por lo menos, la mismísima encarnación de la incertidumbre.

• Ante la ausencia de una oposición clara al sistema neoliberal, un gran número de practicas colaborativas y colectivas pueden entenderse como “autoempresas” (self-enterprises). Con esto queremos decir que agrupaciones de individuos o ciertos colectivos son absorbidos por los mercados controlados por las corporaciones, que asumen sus activos y los ponen al servicio de la ideología dominante.

• La autogestión no debe confundirse con la “autoempresa” o la “autoayuda”, y tampoco debería interpretarse como una alternativa o camino nuevo para introducirse al mercado. No es una marca, logotipo o bandera con que navegar en los mares del neoliberalismo (¡ni siquiera como los barcos piratas que sugieren en MTV!). No tiene relación con el emprendedor ni con falsas “carreras colectivas”.

• Desde nuestro punto de vista, la autogestión es un sobrenombre de la energía productiva de aquellos que ya no tienen nada que perder. Abre un espacio para la repolitización radical de las relaciones sociales, que es una primera tentativa para acceder a una libertad realizable.

 
La autogestión es:

 

• Algo que antecede a las instituciones representativas. Para ser más precisos, las instituciones se basan en (y con frecuencia paralizan) los predicados y las formas sociales generadas por la autogestión.

• Ayuda al reforzamiento mutuo, la autovalorización, el autoempoderamiento, la autohistoricidad y como resultado de esto, no es compatible con las estructuras institucionales fijas.

• Una fuerza social y productiva, un proceso de devenir que, al igual que el capitalismo, puede ser a la vez flexible y opaco y, por tanto, más ágil a la hora de hacerle frente (o de soslayarlo).

• Un proceso social de comunicación y comunidad basado en el intercambio, para compartir problemas similares, conocimiento y recursos.

• Una serie fluida y temporal de negociaciones y relaciones sociales que pueden ser emancipadoras, un proceso de empoderamiento.

• Algo que se opone a las formas de organización y concentraciones de poder represivas existentes.

• Algo que constantemente desafía el poder dentro y fuera de la propia organización; esto produce una sociedad de resonancias y conflicto que no se basa en las falsas dualidades como se hace actualmente.

• Una organización de “yos” desregularizados. Es, fundamentalmente, una forma de no identidad.

• Una herramienta que no necesita una identidad o voz cohesiva para establecer una negociación con los otros. Puede residir dentro de estructuras sociales, pero no necesita una forma social identificable.

•Contagiosa e incluyente, se disemina y multiplica.

• La única forma de relacionarse con la autogestión es formar parte de ella, autogestionarse, conectarse con otras iniciativas autogestionadas y poner en entredicho la legitimidad de la representación institucional.

 

Hemos puesto punto final al proyecto burgués, los museos nacionales se guardarán en sus propios archivos, las instituciones de arte contemporáneo se entregarán a los sindicatos de artistas, las universidades y academias pasarán a manos de los estudiantes, Siemens y el resto de las empresas globales serán administradas por sus trabajadores. El estado actúa como un ente administrativo, tal como se lo ha recomendado el neoliberalismo, pero con mecanismos de control, transparencia, toma de responsabilidades e igualdad de derechos para todos.

 

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Stephan Dillemuth en Múnich, Anthony Davies en Londres y Jakob Jakobsen en Copenhague 12 de junio del 2005

 
Advertencia:

Este texto puede distribuirse e imprimirse de manera gratuita en contextos no comerciales en los que no hay intercambio de dinero, sin permiso de los autores.

Se planeó originalmente como un panfleto con el propósito de interrumpir las llamadas rutas críticas y carreras que siguen quienes trabajan en la estructura básica de los campos político y artístico. Tenemos plena conciencia de las contradicciones, límites y problemas que entraña este texto e invitamos a todos a medir el contenido en relación directa con el contexto en el que pudiera aparecer. De hecho, no nos ha sorprendido que su problemático potencial de legitimación haya sido explotado muy en especial por aquellos a los que originalmente se propuso desafiar.

Después de haberlo dejado volar, invitamos al lector a reflexionar acerca del porqué se encuentra en esta publicación/exhibición, qué intereses sirve y las relaciones de poder que contribuye a mantener.


No existe alternativa: el Futuro está en la Autogestión. Postscriptum. Diciembre 2010

Dada la situación, la crisis social global que enfrentamos cada día, la lucha de compañeros en todas partes y en todo momento – le damos la bienvenida y apoyo a la actual auto-organización que tiene lugar en las calles, en el no-lugar de trabajo, la escuela, el hogar. En el mismo aliento, si nos podemos tomar la molestia en siquiera dibujarlo, tenemos en total desprecio la triste farsa, la pantomima vacía que pasa por acción política y de participación en el sistema del arte. Destruyan el museo…….

Para más información visita: Society of Control

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