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Abstract Possible

Abstract Possible

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En conversación durante la instalación de la exposición, la curadora Maria Lind habla sobre su interés e ideas en relación al proyecto Abstracción posible.

Maria Lind: Mi interés en la abstracción ha sido constante, en el sentido de que he observado durante más de una década el interés de los artistas por la abstracción. Y quería reflexionar en ella un poco más, cuando en mi mente este uso de la abstracción formal en el arte contemporáneo podría estar conectado con lo que podríamos definir como la abstracción económica en la cultura en términos generales, en la sociedad en general, y también con lo que he denominado como estrategias de retirada: abstrahere significa sacar, retirar, que es en buena medida algo que se siente en el campo de la producción cultural, hablando en términos más generales. Hice un borrador de proyecto para CCS Bard, donde trabajaba, que no fue aceptado, así que me quedé con la idea y me buscaron del Konsthall de Malmö para un proyecto en sus instalaciones, y me pareció el punto de partida ideal para algo que pudiera evolucionar con el tiempo. Cada vez me interesa más trabajar en proyectos que me permitan y permitan a otros pasar más tiempo con el material, hacer investigación, conversar, escribir, explorar de otras formas el material en cuestión, o la cuestión de marras. Así que finalmente, cuando me invitaban a hacer otras cosas y en otras partes, conectaba esas invitaciones con el proyecto Abstract Possible, y lo posible es algo que tiene que ver con proyectarse hacia delante, es un interés en pensar en el futuro más que ver hacia atrás, como es tan frecuente en nuestra sociedad hoy en día, todos metidos en esta cultura de la conmemoración que está presente. La versión de Malmö, cuyo título completo era Abstract Possible: the trailer, tuvo lugar en una sala de proyección pequeñita del Konsthall, así que en términos de tamaño no podía ser muy grande, pero de cualquier modo quería que tuviera semillas de las principales vetas que yo podía en ese momento discernir dentro del proyecto, que son las tres vetas que ahora estoy explotando: la abstracción formal, la abstracción económica y las estrategias de retirada. Así que formaron parte de esa muestra a través de la obra de Goldin+Senneby, Mai-Thu Perret, Claire Barclay, Doug Ashford y Wade Guyton. Y esos cinco artistas también han trabajado para esta segunda itinerancia, cuyo título completo es Abstract Possible: The Tamayo Take, y luego creo que finalmente las manifestaciones subsecuentes tendrán otros subtítulos y también serán distintas; no necesariamente grandes exposiciones colectivas, como ésta. El proyecto no tiene más hipótesis que la observación de que se está dando mucho la abstracción, en el arte contemporáneo y a su alrededor, actualmente, y ése es el punto de partida y el input, y eso es lo que quiero explorar en distintas formas y es importante que implica una investigación formal, no sólo en los libros, no sólo contemplando arte antiguo, no sólo leyendo sobre los temas, sino poniendo las cosas a prueba, colocándolas en espacios de exposición, en salones de seminarios, en libros, en sitios de internet, etc. Es una muestra contenida en el sentido de que todos los componentes están instalados dentro del espacio mismo de la exposición; algunos, como los talleres de autolectura, puede que salgan fuera, pero también regresarán luego. Esto tiene que ver con la idea de lo hermético, de lo retirado, de algo que se mantiene dentro de sus límites, dentro de fronteras autodefinidas. Y yo personalmente disfruto mucho de esa especie de intensidad que puede ofrecer un espacio de exposición si lo construyes bien: puede ser mágico, y las obras pueden empezar a dialogar entre sí; pero aquí, espero, también se darán la espalda, se quedarán en silencio, como si dijéramos que no quieren ser constructivas, sino hacer algo muy distinto. Idealmente, me gustaría que cada parte despegara en su propia dirección y quizá empujara una bola de nieve para que rodara en algún lugar del que yo no tengo idea y que yo no controlo necesariamente.

De hecho podemos contemplar los últimos veinte años en el arte a través de dos lentes: uno es el documental y el otro es el abstracto. En particular, sabemos que el documental quiere tocar lo real, quiere abordar condiciones reales, saber las dificultades que implican en términos de autenticidad, de inmediatez, etc., pero sin abandonar la preocupación y la necesidad de seguir interrogando esas condiciones muy reales. Lo que me parece importante de muchas prácticas documentales es que precisamente intentan apartarse de la transparencia, enfatizando que no se trata de una relación uno a uno, sino que son las prácticas documentales las que complican y elaboran los medios de representación, que realmente quieren trabajar en la articulación y tomarla en cuenta y hacerla parte de la obra. La otra veta, la de la abstracción, también lo hace, pero de una forma más fácilmente identificable, porque tienes un lenguaje visual que no es figurativo.